Maderas argentinas, características y usos

Tipos de madera

Qué son las maderas

La madera es la parte sólida de los árboles, planta leñosa que se ramifica a una cierta altura, no siendo así el arbusto; éste se ramifica desde su base y presenta menor altura y grosor. La madre naturaleza nos brinda una gran variedad de clases de árboles, cuyas maderas son diferentes por su estructura, su resistencia y peso específico, según las regiones donde naturalmente se reproducen y crecen.

En las regiones cálidas y tropicales los árboles, en general, son de maderas duras y pesadas y de una coloración oscura: ébano, palo santo, guayacán, quebracho colorado, algarrobo, urunday, etc.

En las regiones templadas la coloración de las maderas es algo más clara y no son tan duras: roble, nogal, cedro, fresno, haya, tipa, etc.

En las regiones frías las maderas son, en general, más blanquecinas, fibrosas, resinosas y livianas: pino, abeto, abedul, alerce, raulí, linge, cohigüé, álamo, etc., presentándose excepciones en el color.

La naturaleza del terreno donde crecen los árboles tiene fundamental importancia en la calidad de las maderas. Cuando el terreno es seco, arenoso y árido, los árboles crecen lentamente y su madera es más dura, compacta y tenaz que la de los árboles que crecen con relativa rapidez en los terrenos bajos y húmedos. Las buenas maderas de construcción deben ser secas, de tronco sano, sin fibras reviradas, libres de pudriciones y partes deleznables y poco nudosas; además debe dar sonido claro, no tener resquebrajaduras, ni manchas y presentar anillos anuales de aproximada regularidad.

Formación

El tronco del árbol está formado por la parte central, compuesta de un tejido fibroso o leñoso que constituye propiamente la madera y que queda envuelta en una capa de albura (madera en formación). Esta albura, a su vez, está rodeada por el líber y luego por la corteza. La edad del árbol se conoce por el número de anillos concéntricos.

Las maderas jóvenes o imperfectas, llamada albura, pasa al estado de madera perfecta luego de varios años. Esta transición se inicia en algunos árboles después de alcanzar bastante edad (a los 15 años en el roble, a los 35 años en el haya, a los 40 años en el fresno). Existen árboles en los cuales tal transición no se produce, por ejemplo: boj, abedul, arce, álamo, sauce; cuya madera no es perfecta.

El reconocimiento de la época de corte de la madera se hace por medio de una solución yodada: la superficie de la madera, impregnada con esta solución, dará un color amarillo (si el árbol fue cortado en verano) y color violáceo y luego negro (si el árbol fue derribado en invierno).

La savia que la raíz extrae de la tierra sube por el tejido leñoso hasta las hojas, donde es transformada en sustancias azucaradas, y luego baja por el líber, alimentando los tejidos.

Se emplean, como maderas de construcción, únicamente los árboles y de éstos se aprovecha solamente el corazón, quitando la albura y la corteza. Las ramas gruesas también .se aprovechan para aserrar piezas de valor constructivo, y lo demás se utiliza como leña, fabricación del carbón de leña o la extracción de tanino de ciertas clases de árboles.

Los árboles se cortan cuando llegan a su completo desarrollo, ya que en ese estado su madera es más densa y fuerte. Antes de iniciarse la explotación del monte, personal entendido y conocedor señala los árboles que deberán ser derribados y que luego son cortados con hacha o sierra. La época de corte es el invierno, cuando ya no circula la savia, pues la presencia de ésta ocasiona la descomposición de la .madera por fermentación, destruyéndose pronto.

Estructura

Para apreciar la estructura de las maderas, se efectúan en los troncos tres cortes distintos:

1) Corte transversal (de testa), perpendicular al eje mayor del tronco. Así se ve la naturaleza del duramen y albura.

2) Corte longitudinal o diametral (madera al corazón) por un plano que pasa por el eje para apreciar así la fibrosidad.

3) Corte tangencial o según cuerda (madera al hilo) en el sentido longitudinal, pero tangencialmente a alguno de los anillos anuales, para ver el curso de las fibras.

Composición

La composición química de la madera (básica) es:

1) Principios elementales, compuestos de carbono, hidrógeno, oxígeno y nitrógeno.

2) Agua.

3) Combinaciones salinas-minerales, elaboradas por la savia que extraen las raíces de la tierra.

4) Tanino (ciertas especies de maderas).

5) Resinas y óleo-resinas.

6) Aceites.

Clasificación de las maderas

La dureza se clasifica con números; el pino blanco, que se toma como tipo de madera blanda, se clasifica con el 10. Por la constitución física de las maderas, éstas pueden dividirse en cuatro grupos o categorías:

1) Blandas y resinosas

2) Semiduras

3) Duras

4) Finas

Maderas blandas y resinosas

Ellas son:

1) El pino blanco de calidad superior, que en el comercio se denomina “Pino N.° 5” y se usa en carpintería fina, decoraciones murales, mesas de dibujo, jalones, etc., por tener sus fibras bien derechas, presentar muy escasos nudos (no sueltos) y por no torcerse.

2) El pino tea (Estados Unidos, Canadá. Noruega, Rusia, Finlandia) es la madera más importante entre las blandas resinosas, de mayor y general aplicación en las obras.

3) El pino spruce (abeto, pinoabeto), madera de segundo orden por presentar muchos nudos sueltos. Se emplea en carpintería económica, para zócalos, cielorrasos, contramarcos, encofrados para hormigón armado, listones, cajones y, en general, en construcciones provisorias. El pino spruce americano es inferior en calidad al noruego, por no ser tan resinoso y pesado; además se alabea con más facilidad.

4) El pino báltico es madera de mejor calidad que el pino spruce; aunque su uso o empleo es el mismo.

5) Pino californiano, igual al báltico.

6) Pino rosado, de California, igual en calidad al anterior.

7) Pino Paraná, es madera buena si está debidamente estacionada; de mucha aplicación en la carpintería económica, para tablas, tablones, estantes, muebles baratos, zócalos, etc.

8) La tipa, madera argentina del norte, es igual en calidad y uso al pino Paraná.

9) Alerce extranjero y del país. En Argentina el alerce crece en las regiones de los lagos del sur. Da una madera de color rojizo claro de fibras apretadas y de gran durabilidad y no se pudre aún expuesta a la acción de la intemperie. En el lugar de su explotación la usan con preferencia para la fabricación de tejas para cubrir techos y como revestimiento exterior de las casas de madera. Las tejas son generalmente de 15 cm. de ancho por 90 cm. de largo y de 12 mm. de espesor. Las tejas se colocan en techos con pendiente mínima de 60 %.

10) Álamo y sauce, madera muy blanda de calidad inferior, que sólo se emplea para la fabricación de cajones, envases para fruta, esqueleto de empaques, juguetería barata, en muebles de mimbre, etc. También se usa como combustible, directamente o en forma de carbón de leña.

Maderas semiduras

A este grupo pertenecen el nogal y el roble (de procedencia extranjera), el cedro, el viraró (Salta), el nogal (Tucumán), el palo blanco (Chaco argentino.), el colihüé (sur de Argentina y Chile), el raulí (Chile), y otras.

El viraró toma el aspecto de caoba cuando recibe lustre y se usa en ebanistería y carpintería fina.

El nogal tucumano, cuando está bien estacionado, resulta una madera buena para muebles, frisos y carpintería fina en general.

El coligué es una madera de buena calidad y no tiene movimiento. Se usa en ebanistería, revestimientos murales, tacos para zapatos de mujer, suelas, etc. El raulí es de calidad inferior, ya que suele torcerse, e incluso abrirse.

En el cedro, de mucha aplicación en la ebanistería y en la “carpintería de taller”, se deben distinguir dos clases: el “cedro fluvial” (Paraguay, Misiones y Chaco argentino) es de calidad superior al “cedro salteño” de las provincias del norte del país.

Maderas duras

Aquí pertenecen las maderas pesadas (peso específico de 0,95 al 1,3) de estructura muy compacta y homogénea, de coloración generalmente oscura, de gran dureza y resistencia, además de difíciles para trabajar.

En Argentina existe una gran variación de esta clase de maderas. Quebracho colorado: madera excelente por su dureza, resistencia y gran duración, aún en contacto con la humedad, que también posee un gran porcentaje de tanino. Curupay, urunday, guayacán, algarrobo: todas son tan buenas como el quebracho colorado. Virapitá, incienso liñero negro o veteado, arrayán, lapacho: todas estas maderas son de muy buena calidad, en cuanto a resistencia y duración.

Maderas finas

Aquí se encuentran maderas como el palo santo, el ébano, la caoba, el jacarandá, el abedul, el erable gris o sicomoro, etc. Se emplean para ebanistería muy fina, detalles decorativos y de valor.

Calificación de las maderas

Las piezas de madera en el obraje y en el comercio, según la forma que se les da, se califican así: rollos o rollizos, es decir, el tronco origen o, a veces, descortezado; escuadradas enterizas o de hilo, es decir el tronco labrado en sus cuatro caras sin ser dividido y que conserva, por lo tanto, todo el corazón del árbol; maderas de raja, que se obtienen por hendimiento en el sentido longitudinal de las fibras, por ejemplo la fabricación de las duelas, o de láminas del árbol alerce que se utilizan como tejas para techos; maderas aserradas que provienen de dividir el tronco en tablones, tablas y piezas escuadradas, como se presentan comúnmente en el mercado.

Ya hemos mencionado que las maderas, para ser usadas en las construcciones, deben ser sanas, duras, tenaces, secas, elásticas, de fibras rectas, sin corteza ni albura y de una estructura uniforme. No deben ser grasas, y esto se comprueba sacando virutas con la garlopa; deben ser largas, resistentes, y no deben dividirse en pequeñas láminas a medida que van saliendo. En obras definitivas, la madera a usarse debe ser perfectamente escuadrada, de aristas vivas, sin depresión en sus caras y, si es necesario, tendrá que ser cepillada.

En obras secundarias, o provisorias, se tolerarán en la madera ciertos defectos en las aristas; pueden presentarse depresiones de 1/8 de ancho de la cara y chanfles.

Las maderas deben ser cortadas en la estación conveniente (invierno) y, por lo menos, un año antes de ser utilizadas, además de estacionarlas en un lugar seco y aireado para que puedan perder la humedad. Golpeando con un mazo una pieza de madera, sostenida sobre dos apoyos libres, ha de dar un sonido claro; además su olor debe ser fresco y agradable. La madera recalentada o picada (mal secada) da un desagradable olor a humedad.

Fuente: https://aycrevista.com.ar/